Autor: José María Arancibia y Carlos Oscar Ponza.
El monasterio de monjas dominicas de Santa Catalina de Siena (Córdoba), celebró en 2013 sus primeros 400 años de vida. Es el primer monasterio femenino de nuestro país (1613), nacido a pocos años de fundada la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía (1573), en el corazón de la primera diócesis de la Argentina, llamada del Tucumán (1570).
La celebración del cuarto centenario despertó el interés por dar a conocer la historia del monasterio, y el aporte de estas monjas a la vida religiosa, social, cultural y económica de la ciudad de Córdoba, de la región y del país.
Esta historia fue escrita – en parte – por las religiosas del mismo monasterio. En 1913 publicaron un primer tomo que relata el primer siglo de existencia (1613-1700), y comenzaron a preparar un segundo tomo que abarca otros 100 años (1701-1800), que nunca fue terminado ni publicado.
Con el apoyo de la comunidad monástica, monseñor José María Arancibia, arzobispo emérito de Mendoza, y el presbítero Carlos Oscar Ponza, sacerdote e historiador cordobés, prepararon una segunda edición del primer tomo, y dieron forma al segundo. El trabajo de trascripción, compaginación y notas demandó muchos meses de investigación en el archivo del monasterio. En esta tarea, se conservó el estilo de redacción y el recurso a los documentos consultados en su momento, con la finalidad de respetar y hacer conocer la obra, tal como las monjas la habían imaginado y comenzado.
Título de las publicaciones
Tercer Centenario del Monasterio Santa Catalina de Siena (1613-1913), por religiosas del mismo monasterio, Tomo I: 1613-1700, segunda edición, Córdoba 2014.
Historia del Monasterio Santa Catalina de Siena, de la ciudad de Córdoba, por religiosas del mismo monasterio, Tomo II: 1701-1800. Transcripción, presentación y notas, José María Arancibia - Carlos Oscar Ponza, Córdoba 2014.
Las Catalinas de ayer y de hoy -dice el anuncio de la presentación- “son un valioso testimonio de vida evangélica y presencia evangelizadora. Desde el día de su fundación permanecen en oración de alabanza a Dios, intercediendo por el bien del pueblo, y predicando el amor divino a sus hermanos. Conocer su historia es también acercarnos a este misterio de fecundidad, y una nueva ocasión para valorar y agradecer su entrega, oración y sacrificio”.